Generación de contenidos
Por
Ed. Martín Herrera
Un sitio Web se nutre principalmente de contenidos, ya sean
textos, imágenes, videos, sonidos o animaciones. Sin una actualización
periódica, planeada y consistente con la identidad de la empresa, sus productos
y servicios, los sitios corporativos se transforman en plataformas estáticas,
rígidas, reiterativas y desactualizadas, que se fosilizan y dejan de captar el
interés de los usuarios y, por ende, el número de visitas desciende a niveles
cercanos al cero. De esta forma, se pierde el objetivo inicial: que una empresa,
marca o servicio se consolide y amplíe su captación de clientes a través de los
recursos de Internet.
Generalmente, el problema radica en que las empresas ponen todas
sus energías en crear y diseñar un sitio Web, y no en mantener,
ampliar y profundizarlo. Ambos grupos de tareas son importantes y
deben estar estrechamente relacionados al inicio del proyecto para que éste sea
exitoso. Así, ocurre que las empresas en determinado momento advierten que sus
sitios perdieron actualidad y rozan lo obsoleto. Lo que seguramente ocurrirá es
que las tareas de generación, edición y actualización de contenidos recaerán
sobre empleados no especializados que de pronto deben hacerse cargo de labores
para las que no están capacitados y, fundamentalmente, no disponen del tiempo
necesario para realizarlo en detalle.
Es por esto, que la delegación del trabajo de generación y
edición de contenidos en agencias de comunicación especializadas es una
decisión que la mayoría de las empresas está comenzando a tomar, ya que les
asegura la creación periódica y sostenida de contenidos de alta calidad,
posicionamiento semántico en buscadores y optimización de la experiencia del
usuario final.
Idealmente, el planeamiento y la construcción de un sitio Web
deberían desarrollarse gracias a la participación de distintos actores que
orienten y guíen al producto para que éste sea de calidad y tenga una presencia
destacada en Internet, no sólo inmediatamente luego de su lanzamiento, sino a lo
largo del tiempo.
De esta manera, para un sitio Web corporativo promedio, el flujo
de decisiones debería iniciarse con una reunión entre el cliente (que
expresará el enfoque y el objetivo que desea que tenga su plataforma, y brindará
información sobre su empresa, etc.), el diseñador (que buscará la mejor
manera de plasmar en el diseño los objetivos del cliente, considerando como
fundamental destacar los contenidos y asegurar su legibilidad) y el editor
(que pensará modos prácticos para que el sitio tenga una generación y
actualización de contenido periódica, siempre cuidando las formas de expresión y
asegurándose de que los contenidos se adapten y sean consistentes con la imagen
de la empresa).
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